Capítulo 16

EL LIBRO DE BIOQUANTUM

Capítulo 16

La técnica de bioquantum

«No hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla»; así reza un conocido refrán, y es muy cierto; sale a colación porque este es el momento preciso que tu bendita alma ha estado esperando con verdadera ansia. Es hora que recibas abiertamente y sin ambages la técnica de bioquantum, que te servirá como un sistema de sanación integral para beneficio tanto de tu persona como para muchos más. Esta valiosa información te ayudará a poner en actividad el enorme potencial que bulle incansable en tu interior, convirtiéndote en forma inmediata en una persona diferente y fuera de lo normal porque te posicionará más allá de lo establecido por la consciencia social.

Una vez que te sumerjas en las suaves y tibias aguas de este inmenso mar de sabiduría no volverás a ser el mismo. Cuando hagas tuyas estas profundas enseñanzas aprenderás a ver desde otro nivel la restringida realidad en que te hallabas inmerso. Seguro estoy que al poner en práctica las indicaciones que te revelo, experimentarás enseguida, y en forma muy viva, una exquisita vibración interna que sólo se da cuando uno despierta al amor universal, porque encenderás la llama del fuego crepitante que se ubica en el fondo de tu corazón.

La humanidad se encuentra abatida desde hace mucho tiempo por diversas enfermedades que le aquejan sin tregua, nadie lo puede negar. El individuo común está sumido en una terrible soledad. Su alma está llena de sufrimiento; el corazón lo tiene roto por el desencanto que le han provocado algunos amores mal correspondidos, etc. La mente la tiene condicionada, repleta de odio y con muchos miedos de todo tipo; vive los días amargado y con frustración porque se da cuenta de lo gastados que están los valores del gobierno, la familia y la sociedad en general. ¿A qué crees que se deba lo anterior? Para empezar, a la falta de un conocimiento que le revele su verdadero origen, y de ahí se desprenden muchas cosas más; esa es la causa principal por la que las personas sienten malestar en todo su ser, semejante al dolor que inflige un montón de dardos clavados en el pecho.

Si logras descubrir ese intenso mal que te lastima y lo sanas completamente a través de una re-ingeniería de tu persona —remodelando tu vida— te estarás amando y curando en forma íntegra a ti mismo; es todo lo que necesitas en la vida. El que contribuyas también de alguna manera a desterrar la ignorancia, así como a aliviar las penas y los males de los demás, con eso les estás amando y sanando, y no nada más su cuerpo físico, sino que de paso borrarás las cicatrices de su alma y ayudarás a que se fusionen con su Ser. El que te entregues en forma pura y desinteresada a tus congéneres denota a la vez que lo estás haciendo contigo mismo y con el medio ambiente que te rodea, y eso es muy gratificante.

¿Has pensado alguna vez cuál es la connotación real de la palabra ‘bendecir’? ¿Eres acaso de los que creen que sólo un eclesiástico puede ofrecerla a sus feligreses? ¿Cuántas veces en tu vida te ha dado tu madre la bendición? ¿Cada cuándo bendices a tus semejantes; o sólo santiguas, y a veces, los alimentos que llevas a tu boca? ¿Entonces qué, tienes claro ya el significado de bendecir? De hecho no necesita una explicación muy amplia; como te lo acabo de señalar, bendecir es un verbo, un término compuesto por las palabras: biendecir; o sea, bien-decir. Decir bien. Desear el bien a alguien más.

Bendecir es una palabra que muchos creen que si la usan de manera cotidiana alguien va a venir a quemarles la boca con carbones encendidos, porque siempre les fue manejado que es un acto exclusivo de los sacerdotes; por tanto, están temerosos de ‘desear el bien’ a los demás abiertamente. Te invito a que dejes de pensar desde ahora que si bendices estás usurpando funciones. Nada de eso; te pido por favor que cuando mires a alguien, sea quien sea, lo saludes mentalmente diciendo: “Tú eres yo, yo soy tú; yo te amo. ¡Bendito seas!”. ¿Lo ves? No vas a perder nada con hacerlo; y vas a ganar mucho si lo expresas de corazón.

Las emociones influyen en forma decisiva sobre tu mente porque se convierten en un mecanismo de afirmación. Los impulsos electromagnéticos generados por tus pensamientos y sentimientos vibran alrededor de ti y son los que dan vida a tu propio sistema de energía, el cual se basa en lo que crees que vales, en lo que crees ser, así como en lo que crees merecer y no. El problema es que si son muy intensos los pensamientos y las emociones, y los polarizas al lado negativo, llegarán a un punto en el que cobren forma y se manifiesten como implantes de limitación, larvas, parásitos y hasta en seres sutiles, los cuales rasgarán las capas energéticas de protección con que fuiste dotado desde el nacimiento…

Esas entidades imperceptibles para el ojo humano hacen huracos y a través de ellos transitan hasta el interior acomodándose de manera placentera en tu persona, ya que les diste alojamiento sin saberlo siquiera. La presencia de esas energías negativas en el ambiente que te circunda provoca a tu cuerpo físico un sinfín de dolencias, y las causas son difíciles de detectar por el galeno, porque no cuenta éste con aparatos que registren las vibraciones energéticas sutiles. Esos supuestos virus hacen que encarnen tumores o quistes en tus órganos internos, que aparezcan úlceras en tu aparato gastrointestinal, etc., y una vez que destruyen las defensas del sistema inmunológico eres presa fácil de contraer enfermedades como diabetes, hepatitis, tuberculosis, influenza, cáncer, sida, estrés, esquizofrenia, etc. Sólo ten presente que tu sistema de creencias determina la calidad de vida que deseas tener.

¿Estás pensando que todas las epidemias y tormentos que enfrentó la humanidad en el pasado, y que estamos sufriendo actualmente es porque Dios así lo quiere? ¿O crees que satanás, el diablo, tiene algo que ver en esos oscuros vericuetos? Déjame decirte que ni uno, ni otro. Ni Dios ni el demonio tienen culpa alguna en esto que es un problema netamente causado por los hombres de la Tierra. Los que se dedican a diezmar a las masas sin descanso son sólo un pequeño grupo de humanos muy poderosos que gozan lo indecible viendo padecer al resto de sus hermanos; aparte que aumentan en forma exagerada con cada uno de los macabros juegos que llevan a cabo sus de por sí llenas hasta el tope arcas financieras.

Son ellos los que han dado vida a casi todas las enfermedades difíciles de atajar en el planeta. Con todo el poder y el dinero del mundo ni modo que no puedan construir enormes y sofisticados búnkeres que utilizan como laboratorios, dotados éstos con tecnología ultra moderna y futurista que nadie más cuenta con ella. Allí es donde llevan a cabo sin restricción alguna sus maquiavélicos ensayos de muerte y destrucción. Reclutan científicos ambiciosos que a cambio de varios fajos de billetes dedican todo su tiempo y capacidad mental para desarrollar potentes y peligrosos virus que un día utilizarán como armas químicas y bacteriológicas en contra de quien se les antoje.

Una de las formas preferidas que utilizan para propagar sus infernales descubrimientos, los cuales pueden sembrar pánico en el mundo en muy poco tiempo, es por medio de tenebrosos artefactos que colocan en supuestos satélites de comunicación y que están poniendo en órbita en forma periódica alrededor del planeta. También sueltan sus gérmenes patógenos mediante el uso de aparatos inteligentes que instalan en regiones de muy difícil acceso, como en la punta de una montaña, a mitad del mismísimo desierto, así como en los gélidos polos revestidos de gruesos bloques de hielo.

Y digo que tienen ‘la sartén por el mango’ porque en cuanto desarrollan un nuevo virus de inmediato se inoculan. Son muy precavidos, y buscan quedar inmunes a todo tipo de contaminación, por eso se inyectan el antídoto correspondiente. Así es como conjuran todo riesgo de infección; ah, pero nada más usan la contra entre ellos, a nadie más en el mundo le comparten su valioso secreto. Acto seguido riegan su porquería por todo el sufrido planeta o en alguna área específica para empezar a vender la supuesta cura, pero en dosis demasiado pequeñas para que no surta un efecto positivo rotundo y así seguir haciendo negocio todo el tiempo posible. ¡Cuánta maldad, Dios mío! Ve nada más para lo que usan algunos hombres de ciencia su mente creativa, ¡para el mal!; seguramente porque les es más lucrativo hacer daño a los demás que hacerles el bien. Pobres ciegos inconscientes.

Hablando del Sida, por citar un mero ejemplo, siempre han tenido la cura definitiva, eso es más que obvio; sólo un despistado y falto de conciencia creería lo contrario. Desde el momento mismo que dieron origen al Virus de Inmunodeficiencia Humana por supuesto que desarrollaron su respectiva cura, si no, no hubieran echado a andar el ambicioso plan que les está dando tan altos rendimientos año con año. Ahora mira cómo se las gastaron para enredar y convencer a todo mundo: sutil y descaradamente lavaron el cerebro, o sea, manejaron a los que tienen licencia para ejercer la medicina, así como a los líderes religiosos para que todos éstos en mancuerna, hombro con hombro, cada uno desde su trinchera y con ayuda de los medios masivos de comunicación hicieran que la sociedad se tragara la mentira de que el Sida era un mal incurable. ¡Sí señor!

A la gente de la Tierra siempre le han dado ‘atole con el dedo’; cualquier individuo precoz los engaña fácilmente porque son bastante ingenuos. Así que, usando como estandarte los valores morales se dedicaron a desinformar, anunciando con trompeta y por los cuatro vientos que el virus se originó a causa de la unión o cruza aberrante, o sea, sexo sucio que tuvo algún humano con cierto tipo de mono en África en la década de los 70’s, y que eran los “mariquitas” y las prostitutas quienes propagaban el mal, etc.; ah, y que se cuidaran mucho, porque iba a ser la peor epidemia que se tenía registro en la historia de la humanidad. ¡Ups!, un viejo cuento, increíble y bastante lejos de la verdad, pero les dio resultado, el caso es que sigue vigente hasta nuestros días. Por supuesto que con ese montón de patrañas quién no iba a temerle al cochino demonio del Sida, ¿verdad?

Como que les caían gordos los pobres homosexuales y las mujeres de la vida galante porque les pasaron a dar una santa raspada que no habrá quien se las quite en mucho tiempo. Aunque ‘quemarlos’ —mofarse de ellos— no fue el principal motivo, ya te conté en el capítulo “Enfermedad y salud” por qué eligieron a ese vulnerable sector de la sociedad. ¿Ves lo mentirosos y xenofóbicos que son? Con aquella escandalosa campaña que lanzaron al aire bastó para que se programara el miedo en la conciencia de los humanos, y todo aquel que tuviera un desliz por ahí sentiría mucha culpa y cargo de conciencia, porque habría siempre un alto porcentaje de probabilidades de contagio, y por ende, desarrollar el síndrome, porque también se dijo que no respetaba el color, credo ni estatus social. Los maléficos se han dedicado a estudiar, y por eso conocen tan bien la naturaleza del hombre, así fue como tomaron la decisión de atacar por el lado flaco: el sexo, ¡y dieron en el blanco!

¿Verdad que te vendieron la idea desde un principio que te infectas a través de cualquier relación sexual fuera de tu pareja, y mayormente si lo haces sin condón o con alguien de tu propio género? ¡Uy, qué miedo! Seguro estoy que tu mente aún conserva las imágenes de la penosa enfermedad, así como de la horrible muerte que encontró un artista famoso de Hollywood del cual se dijo que le gustaban los hombres, y fue ese apuesto galán quien vino a completar el cuadro, ¿te acuerdas? A partir de ese lamentable caso se han venido creando muchas fundaciones que sostiene gente altruista y pudiente, los cuales invierten sumas importantes de dinero para que se busque la cura y se acabe con el virus causante de la enfermedad, quizás porque algún familiar o amigo muy íntimo fue víctima del mal del siglo, como fue llamado en la pasada centuria.

Los inteligentes chicos malos sabían desde un principio que podían ganar la guerra sin que hubiera bajas en el frente de batalla. Por supuesto que ellos nunca dieron la cara, como todo buen general coordinaron la lucha a escondidas y desde atrás de su escritorio. El enemigo a vencer era la humanidad entera; por eso pusieron al frente, cual si fueran filas de fieros soldados a los médicos y a los sacerdotes, los cuales por medio de su dialéctica e investidura salieron victoriosos del enfrentamiento que tuvieron contra sus hermanos, sin darse cuenta que eran víctimas de un atroz engaño. Esos rudos capitanes de mil batallas nunca se enteraron de qué lado luchaban; jamás cavilaron que fueron enlistados por el bando de los malos e hicieron el trabajo sucio muy contentos y felices, como si Dios mismo les hubiera hecho el mandamiento y su recompensa fueran el cielo y la vida eterna. Pobres diablos, cuando mueran los van a freír en un caldero hirviente y su alma vagará en pena hasta la consumación de los tiempos…

Una vez que les instalaron en sus endebles mentes la mentira, enarbolaron éstos la bandera de la supuesta verdad y pelearon con garras y dientes hasta que sometieron a la sociedad. Fueron simples títeres movidos por hilos invisibles de caprichos puramente mercantiles. Confusión de confusiones. ¡Oh Dios, oh Dios! Y ya van más de dos décadas en que esos grandes estafadores, ocultos tras la máscara de rectos empresarios han estado sacando al mercado medicamentos que, aparte de ser caros, sin perder un ápice de picardía y humor negro, lo cual los caracteriza, a manera de burla hacen claras y cínicas indicaciones de que sus drogas nada más controlan la enfermedad, que porque no se puede erradicar completamente. ¡Toda una mina de oro! ¡¿Hasta cuándo y quién les irá a marcar el alto?!

Si alguien se atreviera a informar que puede quitar una enfermedad en corto tiempo, y para colmo, a bajo costo, aquellos zorros peludos al ver el peligro latente de sufrir pérdidas millonarias arremeterían de inmediato contra ese “charlatán” echándole encima la caballería pesada, evitando a toda costa que su invento o descubrimiento llegara a obtener una patente y mucho menos reconocimiento oficial para que jamás fuera considerado como medicamento, quedando si acaso como ‘suplemento alimenticio’.

Date cuenta que el verdadero negocio de esos buitres es crear epidemias y luego controlarlas, pero nunca combatirlas en serio. Ese es su juego. Espero que captes lo delicado de este asunto. Cuando digo control, no estoy refiriéndome a otra cosa más que al dineral que se mueve a partir de un conato de pandemia; o sea, al incontrolable miedo que origina enfrentar una terrible infección de elevadas proporciones, donde podrían ser millones los que perdieran la vida, ¿te imaginas? Con ese tipo de términos se expresan los astutos mercaderes de la muerte educados a la alta escuela.

¿Te enteraste por medio de las noticias el terror que se sembró en varios países en el 2003 con la aparición de un mortal virus que inició en Asia, y hasta cerraban fronteras y ponían aeropuertos completos en cuarentena? ¿De qué crees que se trató ese experimento? Simplemente lo pusieron en marcha para ver qué tan efectivo era su veneno llamado “virus de selección étnica”, ¿te dice algo el nombre? Quiere decir que se transmite y mata, entre individuos de varios colores, sólo al que se pretende exterminar, y al resto los respeta. Como puedes ver, los diabólicos planes de esos que controlan el mundo quisieron probar que su cochinada no estuviera echada a perder o caducada, porque la tenían almacenada en contenedores especiales desde hace varias décadas; y también querían un poquito de “acción”, pues siempre les han gustado las emociones fuertes. A ellos cada movimiento, por pequeño que sea, les representa muchos ingresos.

Ahora te ofrezco una disculpa por haberme desviado un poquito del tema. Analiza todo lo que te dije con conciencia; no vayas a tener un arrebato de fanatismo e inmadurez. No se debe juzgar a alguien más porque parezca malo, nadie nos puede asegurar que nosotros somos buenos del todo, así que, mejor llévatela suave. La vida en este mundo es un juego, una broma y nada más. No te infartes. Este es un juego de ajedrez, por tanto, tiene que haber fichas de dos colores diferentes; no es para tanto. Aclaradas las reglas del partido, seguimos adelante. ¿Quieres?

Puedo asegurarte que la eficacia que tienen las enseñanzas de bioquantum para que remodeles tu vida realmente sorprende a propios y extraños. Los únicos requisitos que debes llenar para adentrarte en el infinito mundo del Autoconocimiento y sanación integral son: tener un gran corazón y una mente clara para aprender, y una vez resuelta tu vida misma, te entregues sin demora a ayudar a corregir los problemas de salud física, emocional y espiritual en los demás, ¿está claro?

Para empezar, tienes que poner en funcionamiento las habilidades latentes en tu interior. Me refiero a los valiosos instrumentos de diagnóstico que te permitirán constatar por ti mismo el manejo de las energías que vibran en dimensiones diferentes al plano material. Se trata que actives la capacidad de sentir, de ver, de establecer la comunicación auditiva y desarrollar la facultad del saber universal para palpar la presencia de energía tanto positiva como negativa que existe siempre en el ambiente que rodea a todo proceso de curación. La forma de despertar esos talentos está profusamente explicada en el capítulo “Aperos de labranza”, y la reactivación en tu Ser te la indicaré aquí mismo pero más adelante.

Por todos es sabido que el entorno en que nos movemos libremente se conoce, según el matemático griego Euclides como tercera dimensión, porque tiene tres medidas: largo, ancho y alto. Entre una dimensión y otra existen siempre puertas muy peculiares que diferencian las características propias de ambos espacios, por así decirlo. Mediante el siguiente experimento científico voy a demostrar los planos dimensionales o de vibración energética que hay después de la tercera dimensión: Si tomas un poquito del tejido de la piel, notarás que está compuesto de células. Con nuestros ojos físicos podemos apreciar una colonia de células, sí, pero eso no es todo. Lo que pretendo es dejar claro que nuestra vista tiene un límite, porque no se percibe lo que hay al interior de la célula. Los ojos no ven más allá de aquello que pertenece a la tercera dimensión o mundo material.

Después de la célula, si sigues separando partículas, y con la ayuda de un microscopio electrónico, puedes ver las moléculas, mismas que componen la célula… luego se encuentran los átomos, que forman parte de la molécula… enseguida, si divides al átomo descubres su núcleo, protones, neutrones, electrones, etc. El caso es que, sin darte cuenta, pero apoyado con la tecnología, te vas internando a cada una de las dimensiones superiores. Al llegar a la región molecular traspasaste la barrera de lo físico tridimensional para entrar al mundo de la energía, a lo etérico, a la cuarta dimensión; de seguir así, cuando se ve el átomo ingresas a la quinta dimensión y así sucesivamente. Tal y como las células tienen vida, se mueven y se reproducen, también las moléculas, los átomos, electrones, etc., tienen consciencia propia, en otras palabras ¡toda la energía tiene vida!

Cualquier ser humano empieza a sentir los estragos propios de la desarmonía cuando se rompe el nivel vibratorio que le corresponde dentro de un estado de salud y bienestar. Desde el momento de nacer se encuentra expuesto el individuo a diversas clases de enfermedades y a la muerte. Lo que quizás desconocías es que cuando te dan a luz no vienes desprotegido, es más, vienes bastante bien favorecido, pues alrededor de tu cuerpecito existe un campo energético muy potente que es el que dará sustento a tu físico así como al resto de los cuerpos complementarios que integran al Ser. Así creces, y durante toda tu existencia llevas siempre consigo aquel hermoso resplandor, aquella cálida energía que te mantiene vivo y canalizando todas las vibraciones que vienen del espacio infinito, pues éstas entran primero a través de tu cuerpo para ser absorbidas después por el planeta que pisas.

Lo que llama mucho mi atención es que en alguna etapa de tu existencia, ya sea consciente o inconscientemente, eres tú mismo quien se encarga de romper la estabilidad que te proporciona el campo energético que rodea tu cuerpo físico, sobreviniendo por tanto la desarmonía o enfermedad. Ese cinturón de energía, ovoide en su forma, y que puede proyectarse más allá de un metro de radio de tu cuerpo, y muy a pesar de lo potente que éste sea, se encuentra expuesto siempre al bombardeo de energías negativas que recibes en gran parte provenientes de quienes te rodean, ya sea por un chisme, una crítica hiriente, una envidia o un falso testimonio, provocándote enseguida malestar anímico algunas veces, en otras ocasiones puede causarte un agudo dolor físico y en otras hasta la muerte.

A la energía se le puede dar dos direcciones distintas; por ejemplo, con tu verbo crearías alrededor de un enfermo una atmósfera de bienestar si le dijeras que se ve muy bien y que pronto se restablecerá. Por el contrario, si en vez de tener buenos deseos para con él le transmites hasta con ironía que se ve muy mal y que piensas que pronto se va a morir, aquél recibe lo dicho cual si fuera una inyección de letal veneno minando inmediatamente su salud, y en el peor de los casos hasta podría dejar de existir, puesto que se han lastimado muy hondo sus sentimientos. Que te sirva esta enseñanza para que a partir de ahora sopeses tus palabras y no andes por ahí hablando más de la cuenta. Resérvate tus comentarios y respeta la forma de ser de los demás. Es lo más sano para todos.

Es preciso recordarte algo que desde hace varios años he dicho respecto al daño que está sufriendo día a día la capa de ozono del planeta, pues no sólo la contaminación ambiental generada por la población es la culpable del deterioro de la atmósfera, sino que muy lamentable resulta también el uso equivocado que se da a la palabra y a los pensamientos negativos creados en todo momento. Recuerda, tanto el uso inadecuado de la mente, así como la exagerada cantidad de términos que se profieren de manera obscena todos los días, son las principales causas de los agujeros en la capa de ozono. Bien sabes que cuando aquel manto protector del planeta se fisura, precisamente por esos espacios que se abren pasan sin filtrar los rayos ultravioleta provenientes de la radiación que emite el sol, y si te expones demasiado a esos rayos se te quema la piel provocándote cáncer y otros daños en tu cuerpo que suelen ser irreversibles.

Los humanos que habitamos la Tierra somos muy semejantes al planeta mismo, pues ambos poseemos un campo de energía muy similar que nos protege de algunos agentes nocivos y nos da sustento a la vez. Mientras que la atmósfera del planeta es la encargada de convertir la energía que recibe de parte del sol en luz, calor y sonido, nosotros por nuestra parte somos de igual manera receptores primero, luego transformamos lo que recibimos y por último transmitimos a los que nos rodean así como al planeta todo lo asimilado; el único inconveniente es que de acuerdo a la forma de ser de cada individuo así será la calidad de las emociones o energía que se propaguen tanto al mundo como a los demás.

Ya decía hace unos momentos que en alguna etapa de tu vida puedes llegar a romper tu propia armonía sin darte cuenta muchas veces, dañando así el campo de vibración que te protege. Si eso llegara a suceder, sería tanto como pinchar de adentro hacia afuera el “globo” inflado de energía positiva que rodea y cuida tu cuerpo. La consecuencia que acarrea aguijonear el cinturón protector es la inmediata fisura o agrietamiento del campo de energía… una vez que se abre la grieta, por allí mismo ingresan hasta la capa fracturada correspondiente, si no es que hasta el cuerpo físico, un sinnúmero de larvas energéticas negativas, las cuales quedan depositadas al interior de tu atmósfera personal y empiezan éstas a formar parte activa de tus procesos psicológicos al cohabitar junto contigo.

Las larvas energéticas negativas son como un virus aeróbico; pululan por millones en el medio ambiente y en alguna ocasión seguramente has tenido la oportunidad de percibir esas energías. Por ejemplo, cuando caminas junto a la puerta de una cantina, al ingresar a un antro de vicio, o cuando estás frente a una persona densa, cargada de vibraciones negativas, sientes inmediatamente el golpe o repulsión. Aquellos huevecillos o larvas que se alojan en tu campo vibracional incuban, eso es, se desarrollan a partir del alimento y del medio ambiente que les proporciones. Esas entidades son como las plagas o parásitos que viven a expensas de plantas o animales, sólo que esta vez me estoy refiriendo a cierto tipo de plaga más dañino y que afecta directamente a tu salud. Al principio, antes del desarrollo total de las larvas, cuando se empiezan a adherir a tu cuerpo, parecen unas insignificantes manchitas, pero con el paso del tiempo más que humano pareces un ‘tigre’ por tantas manchas a tu alrededor.

Y si pasa el tiempo, y vives dentro de un mundo de negatividad, seguirás alimentando día con día las larvas que forman parte ya de tu personalidad, sin descartar que a cada momento puedes seguir recibiendo huevecillos o algún otro tipo de entidades negativas más desarrolladas a manera de intercambio por los lugares que frecuentas, o que provengan éstas de algún integrante del círculo de amistades con los que te relacionas cotidianamente porque está la otra persona muy cargada de entidades energéticas negativas.

Cuando dejan de ser simples huevecillos o larvas, por el tipo de alimento que recibieron, y de acuerdo al tiempo que llevaron alojados al interior de un ser humano, se convierten en lo que he descrito como ‘seres sutiles’. Éstos, son entidades energéticas con cargas demasiado negativas, y que habitan tanto en el campo magnético de las personas así como en su cuerpo físico. Los seres sutiles dan la impresión de ser changos o sierpes que brincan o reptan según su especie, tanto en el tronco como por las ramas del árbol donde tienen su guarida; y el árbol no es otra cosa que el cuerpo del ser humano, incluyendo su mente y voluntad.

Cuando algún ser sutil vive dentro del campo energético de la persona, éste tiene que alimentarse para su desarrollo y fortaleza; eso es bastante obvio. Entonces ellos provocan estados emocionales negativos, desquician mental y físicamente a su dueño para que, con aquellas violentas explosiones de ira, preocupaciones o tristezas, libere el ser humano la apetitosa comida que los indeseables huéspedes por supuesto aprovechan al máximo. A cualquier hora se puede detectar a los seres sutiles succionando la energía vital de los órganos dañados de los pacientes enfermos. En verdad no existen las palabras suficientes para poder expresarte las dantescas escenas que protagonizan esas entidades energéticas negativas cuando están alimentándose con la poca energía que queda de una persona desarmonizada.

¿Has visto alguna vez a los buitres en pleno festín comiendo la carroña de un animal muerto en completo estado de putrefacción? Pues ese es un pequeño bosquejo de lo que los seres sutiles hacen con su presa: los humanos que bajan su vibración. Bajar la vibración, en el argot del Autoconocimiento, es cuando alguien se encuentra en un estado depresivo, de estrés, preocupado por alguna situación, triste, malhumorado, terriblemente iracundo, teniendo malos pensamientos, en plena chismografía, etc. En esos precisos momentos en que la persona está fuera de sí, descontrolada, como un barco al garete en alta mar, sin timón ni capitán que lo gobierne, abre las puertas de par en par y es cuando aprovechan para ingresar a su campo vibracional los seres sutiles en grandes cantidades.

Cuando un individuo cae en esos estados de descontrol es semejante a un imán que atrae todo metal que encuentra a su lado. Las larvas energéticas negativas son como esas pequeñas rebabas que vuelan para adherirse firmemente a dicho magneto; o sea, a quien le abre las puertas y da posada. Ni por asomo se da cuenta jamás aquel desventurado títere que a su casa está metiendo una retahíla de ladrones hambrientos, pendencieros y gritones con la clara intención de robar a su anfitrión, energéticamente hablando.

¿Por qué crees que cuando un enfermo acude al doctor y éste al inspeccionar a su paciente determina que no tiene “nada”? Por una simple razón: al hacer la exploración, los seres sutiles que estaban provocando aquellos intensos dolores en algún órgano interno ¡se mueven inteligentemente de lugar! Se retiran un poco y aguardan expectantes para después de un tiempo regresar y seguir succionando la energía vital de aquel pobre enfermo. De todos modos el facultativo debe recetar algún calmante, dar un tratamiento a base de antibióticos o cualquier otra droga para ver si el enfermo mejora. Lo malo es que quienes realmente estuvieron provocando los dolores en el paciente, y que seguirán haciéndolo a futuro, son los seres sutiles que para alimentarse volverán para extraer la energía en un momento dado.

Recuerdo la ocasión en que recibimos para su rehabilitación a un adicto al consumo de cocaína; desde el instante mismo en que éste cruzó la puerta del consultorio, su acompañante, o sea un ser sutil parecido a un feo duende que traía el enfermo sobre su hombro izquierdo, nos lanzaba improperios y nos decía que con él no íbamos a tener siquiera la mínima oportunidad de alejarlo de su amigo. A leguas se veía que el ser sutil era el dueño de la situación. Mientras estaba sentado en el hombro de aquel desdichado individuo carente de fuerza de voluntad, el enanito cruzaba su deforme piecito sobre la otra extremidad y no dejaba de fumar un cigarrillo, eso sí, muy acorde a su diminuta estampa.

Antes de su curación el enfermo tenía algunos momentos de lucidez, en los cuales recapacitaba acerca de su deplorable entorno y se arrepentía solicitando ayuda profesional. Su madre siempre le hablaba y le suplicaba que se retirara del círculo de amistades con quienes se reunía, pues creía la dulce señora que aquellos eran los causantes de inducir a su hijo a andar en malos pasos, así como a fumar mariguana y consumir cocaína toda vez que podían. Investigué a fondo aquel curioso caso y descubrí que cuando aquel sujeto no tenía dinero para seguir drogándose, el ser sutil le gritaba al oído ordenándole que robara a su propia madre o se metiera a cualquier casa habitación de madrugada a hurtar objetos de valor que enseguida vendía para obtener dinero y poder saciar su necesidad de droga. En realidad el verdadero vicioso era el enano tragaldabas y no tanto el muchacho de escasos 22 años de edad.

Reflexionando un poco, el relato anterior me hace muchas veces recordar los momentos en que el jurado determina la culpabilidad de un acusado y el juez dicta la terrible sentencia. Con dolor he llegado a descubrir que en no pocas ocasiones hasta el criminal más abyecto puede ser inocente de lo que se le imputa. Ciertamente él pudo haber accionado el arma homicida, violado, estafado o lo que haya hecho, pero más bien fueron los seres sutiles que habitan en su interior quienes hastiados de “siempre lo mismo” se pusieron de acuerdo, se confabularon y decidieron darse un gran banquete; o sea, terminan induciendo éstos al ser humano en el que viven para que cometa aquél el crimen más aberrante, pues para los seres sutiles hacer al humano delinquir les da como resultado un precioso alimento tanto en calidad como cantidad.

También quiero compartir otro caso que llamó poderosamente mi atención. Resulta que un buen día se me pidió revisara a una pequeñita de seis meses de nacida, pues a esa edad la niña no oía, no había abierto los ojos aún y tenía problemas para tomar el alimento vía oral. El problema que esta criatura tenía es que, pegado a su cara traía un tipo de insecto alado y patón parecido a un escarabajo y chapulín al mismo tiempo; dos de sus seis extremidades, o sea, las delanteras, cruzaban física y etéricamente sus pequeñas orejas y atrofiaban varios componentes internos del órgano auditivo de la menor, las otras dos patas, las de en medio, se encontraban incrustadas en sus globos oculares y, por último, las traseras, lastimaban la garganta y boca del angelito, pues aquel repugnante animal las movía continuamente como queriendo trepar.

Obviamente al transmutar en su totalidad aquel horrible ser sutil, la amiguita enferma recobró su salud, siendo que ya habían recurrido a un buen número de pediatras para que la curaran y no pudieron hacer nada al respecto. Ustedes se preguntarán, ¿cómo es posible que un bebé pueda traer un ser sutil pegado a su cuerpo? Pues bien, al investigar este caso me di cuenta que fue la propia madre quien heredó a su vástago, en el momento mismo del alumbramiento, uno de los muchos seres sutiles que traía brincando por todo su cuerpo así como en su campo de vibración. Una “granja”, una verdadera colonia de entidades era lo que cargaba la mamá de la niña, pues la infeliz dama se dedicaba desde hacía varios años al oficio de la prostitución…

Y no son las féminas de la vida fácil las únicas en dar alojamiento a los seres sutiles, pues tanto en hombres como mujeres aparentemente normales o de sociedad también existen muchas entidades energéticas negativas haciendo de las suyas. Retirar a los seres sutiles de todo enfermo es parte de los pasos que se siguen al aplicar la técnica de bioquantum. Lo primero que todo buen estudiante debe desarrollar es fe en sí mismo para que pueda transmitir la luz de la sanación en sus pacientes. Una vez que estás plenamente seguro de lo que tienes que hacer no debes vacilar, cuestionándote si puedes ayudar o no al necesitado. No estás solo, siempre cuentas con la asesoría de tu maestro guía, quien sólo está a la espera de que te inicies voluntariamente en esta profesión para irte entregando todo lo necesario y puedas llegar a realizar hermosas curaciones.

El porcentaje de efectividad de esta técnica es muy alto, pues no existe margen alguno de error al aplicarla en los niveles etéricos de los humanos. Al iniciarte en este campo irás despertando paulatinamente todas las habilidades que tu Ser interior posee y descubrirás en algún momento de tu desarrollo como sanador la mejor de las técnicas de curación que sea completamente afín a tu persona, porque todos somos diferentes en estos menesteres. Verás que con el paso del tiempo darás fe del origen cósmico que tu espíritu encarnado en la Tierra tiene. En otras palabras, tú no eres tan humano como pensabas, porque tu Ser nos visita desde otras latitudes y tiempos con la clara misión de colaborar en el campo de la salud concretamente…

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Me atrevo a asegurar que LA TÉCNICA DE BIOQUANTUM será como en un futuro próximo se aplique la medicina integral en este planeta de instrucción superior. Te debo informar que ésta es una destreza natural cósmica que tiene tu Ser de sanar desde el inicio de los tiempos. Todo Ser es sanador por naturaleza; así que por medio de estas líneas te ayudaré a recordar cómo has curado siempre en las dimensiones superiores, ¿de acuerdo?

Estoy seguro que no has olvidado que en el capítulo “Integración total” hiciste un viaje hasta el lugar de donde eres originario, ¿o me equivoco? Allá donde borraste tu fecha de muerte, te fundiste con los cuerpos existenciales del Ser e integraste vidas pasadas, ¿verdad? Ah, pues otra vez te voy a solicitar que te acomodes en el rinconcito ese donde meditas para que relajado, y a la escucha de una hermosa música te dispongas a experimentar en carne propia la famosa técnica de bioquantum ¿Estás listo? Vale pues, empecemos sin demora…

Sentado serenamente, cierra tus ojos, procede a hacer tres respiraciones lentas y profundas inhalando por la nariz y exhalando por la boca, y cada vez que sale el aire siente que las tensiones y preocupaciones se alejan de tu persona. Sigue respirando en forma regular, pero más lento de como lo haces normalmente… ahora te encuentras tranquilo, en un estado de arrobamiento y dispuesto a llevar a cabo el trabajo de regeneración biomolecular de la mejor manera posible. Ubica entonces las líneas de energía azules o verde neón que atraviesan tu cuerpo horizontal y verticalmente como las coordenadas “x” y “y” y localiza el cruce de éstas a la altura y en el mero centro de tu corazón…

Atraviesa resuelto la fina membrana de luz color aqua que comunica la dimensión física con los estratos superiores inmateriales y procede a viajar nuevamente al lugar de donde partiste hacia el planeta Tierra hace muchos eones de tiempo… Visualízate en el área de la “recepción” de aquel enorme edificio piramidal ya conocido y amado que tan gratos recuerdos te trae. Precisamente en ese espacioso y bello lugar está esperándote presto tu bendito maestro guía.

En cuanto éste te ve te saluda dándote la bienvenida, y te informa que harán una visita a la sala de operaciones, al quirófano principal del hospital general donde llevarán a cabo ciertas correcciones y un mantenimiento mayor a todos y cada uno de los cuerpos que te componen. Tú estás de acuerdo con la propuesta y caminan hasta la puerta del ascensor. Una vez allí, tu acompañante coloca la palma de su mano derecha en un lector óptico y enseguida se abre la puerta en forma de caracol hacia los extremos, como si fuera un obturador de una cámara fotográfica, e ingresan al cubo transparente que los transportará. Ya adentro, aquel sabio Ser envía una señal cerebral que de inmediato el elevador capta, ya que procede a cerrarse el mecanismo y se mueve éste hacia arriba raudo y veloz sin emitir ningún sonido hasta situarse en el piso número veintisiete de la mega estructura que parece ser toda de cristal de cuarzo.

Al salir ves un enorme e iluminado pasillo que corre hacia los lados, pero se destaca en puro enfrente una impresionante puerta con una inscripción que dice: “Medicina integral”, al detectar su presencia, ésta se abre de par en par y permite su entrada libremente. Caminan por el interior de una gran sala que tiene muchas camillas donde reposan algunas personas que están en rehabilitación y son atendidos amablemente por personal de enfermería. Eres conducido hasta llegar a un sofisticado laboratorio donde están a la espera una plantilla conformada por tres médicos y dos enfermeras que auxiliarán en el importante trabajo de curación. Todos ellos les saludan efusivamente y a tu maestro le entregan una bata blanca, éste sin vacilar se la coloca encima de su habitual indumentaria… ¡Tu guía será quien lleve a cabo parte de las operaciones pertinentes, qué alegría!

Tu mentor refiere que es un honor para él encabezar el grupo médico que hará tanto la evaluación así como el proceso de reacondicionamiento general. En el interior de la sala de operaciones reina un ambiente cordial y lleno de energía positiva. Con tu vista haces un rápido recorrido y puedes contar por lo menos unas ocho pantallas planas —como las de plasma— de un tamaño de 100 por 150 centímetros aproximadamente, y que parecen estar empotradas o bien podrían “salir” éstas de las paredes; te percatas también de la presencia de dos enormes brazos robóticos que, suspendidos del exquisito techo del laboratorio, dan la impresión como de estar esperando únicamente el momento preciso para entrar en ‘acción’.

En pleno centro de la confortable sala se encuentra una camilla ergonómica flotante, dotada con ‘luz propia’ refulgente de un tono azulado pero casi transparente. Sabes que flota porque está inmóvil quizás a 80 centímetros del suelo y no tiene patas que la anclen al piso. Entre otras características —porque así se ‘entiende’ con sólo mirarla—, la susodicha mesa sube o baja hasta quedar a la altura que el médico requiere para la intervención, también puede moverse hacia los lados la cantidad de grados que se necesite y se ensancha o se reduce de acuerdo al volumen de quien allí se trepa. Tampoco ves un solo cable que salga de ella y que se conecte a los aparatos tan sofisticados que acabas de percibir a su alrededor. En otras palabras, esa hermosa camilla parece gozar deinteligencia propia.

Con infinito amor tu maestro pide que te recuestes en la mesa de exploración flotante. Al hacerlo, ésta se ajusta a la “forma anatómica de tu cuerpo” y un sinfín de sensores, a manera de filamentos detectores entran en contacto con tu energía para tomar lectura de tu estado de salud físico, emocional, mental y espiritual y transferirla enseguida a las enormes pantallas que se han encendido todas en ese mismo momento. En ellas aparece en tercera dimensión, y en un movimiento semilento pero perpetuo la forma de los sistemas fisiológicos que se están estudiando, así como una buena dosis de información trasladada a caracteres desconocidos y figuras geométricas en colores verde unas, azules otras y rojo las menos…

El resto de la planilla ahí presente se han ido a sentar y están ahora frente a un monitor o pantalla cada quien… por supuesto que no utilizan las manos para manipular tablero digital o botón mecánico alguno porque los aparatos se manejan a través de comandos u órdenes mentales que emiten en silencio tanto doctores como enfermeras para que éstos actúen en consecuencia. Es importante destacar que los equipos no están dotados de componentes electrónicos como placas lógicas, circuitos integrados drivers, transistores, diodos, resistencias, etc., como los conocidos en el planeta Tierra, ya que éstos están fabricados más bien a base de aminoácidos. ¡Esa es la razón de su extremada inteligencia! Algunos están diseñados para trabajar de forma completamente autónoma y otros son semiautomáticos, porque aguardan las órdenes que les van transmitiendo los diestros terapeutas para que interactúen solícitos aquéllos con los ‘órganos internos’ del paciente.

Tu maestro se encuentra a tu costado derecho. Procede a frotar sus manos una contra la otra como tres veces y de inmediato se encienden éstas de un color fosforescente rosa pálido quedando completamente iluminadas. Acto seguido, dirige su mano derecha hacia tu pecho y la izquierda a tu frente, y reconecta o enciende el switch que hace que tus sistemas de rastreo natural, eso es, el sentido superior del sentir y el de la visión del campo biomagnético se activen de inmediato… En una de las pantallas se ve por supuesto tu mapa genético y la espiral está cambiando su estructura. Luego dirige ambas manos para colocarlas cada una a la altura más o menos de las orejas y en unos instantes reactiva el suprasentido del oído mágico. Por último, parado en la misma posición con que inició el trabajo, coloca la mano izquierda en la coronilla de tu cabeza, su mano derecha la lleva a su corazón, cierra sus ojos como concentrándose y reactiva en tu persona la función de la intuición

Ahora permite tu maestro, estando él a un paso de distancia de la camilla y con las palmas de sus manos a la altura de su pecho, pero dirigidas hacia ti, que el resto del trabajo lo hagan los aparatos inteligentes de la sala de operaciones. En primer lugar, uno de los brazos robóticos procede a succionar con un aparato a manera de aspiradora todos y cada  uno de los seres sutiles que se encontraban alojados, desde la cabeza hasta los pies, en tus capas energéticas, dejando con esa acción completamente claro, limpio y reluciente tu campo o escudo vibracional.

Luego, por medio de las órdenes que se da a los aparatos, de acuerdo a lo que se ve en pantalla, los brazos robóticos proceden a hacer su trabajo de una manera por demás vertiginosa… Mientras uno abre delicadamente la cabeza y limpia en forma cuidadosa las dos esferas que contienen cada una un hemisferio cerebral, y que tienen que ver con la emociones mal encaminadas, deseos insanos, defectos de carácter, miedos, traumas y complejos de tu persona, y se rocía enseguida un líquido transparente que ayude a revitalizar las neuronas de tu cerebro, otro se encarga de inspeccionar detalladamente tus pies y rodillas…

Así, coordinadamente los aparatos inteligentes realizan una exhaustiva revisión, evaluación y regeneración biomolecular de todas tus áreas… han checado tu cerebro, ojos, oídos, nariz y garganta, procediendo a restablecer energéticamente cualquier daño localizado en ellos. En otros términos, están operando cada tejido, cada órgano, glándula, nervio, músculo, componente, etc., etc., que tenga que ser regenerado.

También se han revisado tus tobillos, rótulas, muslos, cadera y órganos reproductores, restaurando cartílagos, huesos, articulaciones, nervios, tendones, músculos y tejidos que tengan que ser atendidos… Al mismo tiempo se valora tu tráquea, esófago, estómago, intestinos, corazón, arterias, venas, vasos sanguíneos, pulmones, hígado, bazo, riñones, páncreas, etc., y es rehabilitado todo lo que se tenga que sanar. A tu columna vertebral se le pone suma atención cuando toca que revisen todos y cada uno de los componentes de la misma, entre ellos el coxis, hueso sacro, vértebras lumbares, dorsales y cervicales, y se procede a restañar lo que haya que corregir como alguna hernia o prolapso discal.

Se concentra por último la atención en los diez sistemas o aparatos, grupos de tejidos y órganos que están implicados en la realización de alguna función corporal concreta como son: el sistema circulatorio, nervioso, endocrino, inmunológico, esquelético y muscular y los aparatos respiratorio, digestivo, urinario y reproductor hasta que quedan complacidos los médicos con los resultados obtenidos en la revisión general. [En el ínterin se te suministran algunos vapores con los que purifican todos los conductos internos y corrientes energéticas. A cada extremo de la mesa de exploración una columna de energía irradia el color con el tono necesario para reconstituir y abastecer de energía cada capa de vibración bañando todo tu cuerpo. Se desprenden de ahí mismo unos aros luminosos muy brillantes con los que se te cubre completamente; instantes después esos brillantes discos los absorbe tu cuerpo etérico…

Después se te reviste de color violeta y millones de rayos amarillos penetran tu cuerpo regenerando todos y cada uno de los tejidos así como todas las vías de acceso del cuerpo. Luego se te baña con una luz semilíquida, transparente como el agua pero de consistencia parecida a la de la miel. Poco a poco la luz penetra en tu cuerpo hasta desaparecer totalmente. Uno de los médicos dice que esa sustancia ayuda a revitalizar todas y cada una de las células que componen el cuerpo físico. Por último se te deja unos instantes para que la energía que está saliendo de las columnas cubra tus cuerpos etéreos, entrando así a un estado de sopor y de relajación. Así es como se te quita todo tipo de dolor ocasionado por las cirugías practicadas durante el proceso de curación]. De hecho, ahora en las pantallas ya no se ve ningún ‘foco rojo’ y todas las imágenes de los sistemas parpadean iluminadas de color azul unas y las demás de verde. Con eso ha finalizado tu primera curación o intervención hecha en planos superiores de consciencia.

Acto seguido tu venerable maestro te da indicaciones para que abras tus ojos y te incorpores. Abandonas la mesa de exploración en que estuviste recostado poniéndote de pie lleno de vitalidad. Lo primero que haces es abrazar cariñosamente a tu guía, demostrándole con eso tu gratitud por haber reactivado los sentidos superiores del Ser: el sentir, la visión, el oído mágico y el saber universal de los que te hablé en el capítulo “Aperos de labranza”. Luego agradeces a los demás personajes que estuvieron encargados de tu proceso de sanación bioquantum. Cuando todo termina, junto a tu maestro caminas hasta la salida del salón de la “Medicina integral” para tomar nuevamente el elevador que los llevará a la planta baja del edificio, precisamente al lobby del mismo.

Al llegar a su destino, el maestro te informa que la sala o laboratorio quirúrgico da cabida y atiende a todo enfermo que solicite su sanación. Te dice además que no sólo gozas del privilegio de ir como paciente, sino que las puertas estarán abiertas toda vez que desees llevar a alguien más para que tú mismo lo cures y así vayas recordando la forma de sanación personal que tú como Ser siempre has aplicado en dimensiones superiores. Sin más qué agregar por el momento, se dan un fuerte abrazo y se despiden, quedando pendientes para la siguiente ocasión en que tú le necesites. —[18, 31 para 43].

Estando en el lobby del edificio piramidal de aquella dimensión superior, cierras tus ojos, respiras profundo, te concentras en el cuerpo físico que tienes esperándote en el planeta Tierra y procedes a hacer el viaje de regreso para reconectarte ya acá en la tercera dimensión… Poco a poco vas sintiendo que tu Ser vuelve a ocupar el lugar que le corresponde adentro de tu físico, te sientes relajado, contento y feliz por haber reactivado los sentidos superiores y porque experimentaste un hermoso proceso de curación en todas tus capas de energía. Cabe destacar que los beneficios tanto en tus emociones, así como en tu cuerpo físico, etc., se dejarán sentir algunos desde el primer momento y otros poco a poco se plasmarán hasta cristalizar finalmente en esta dimensión material.

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Hay un dicho que dice que la práctica hace al maestro, y eso es verdad. Te sugiero que empieces a realizar las curaciones tanto en tu persona como en gente que conozcas o no y que pudieran estar cerca o quizás lejos de ti de la forma en que se te dio el proceso de curación explicado párrafos atrás. Entiende que el tiempo y el espacio no te limitan para que hagas algo bueno por los demás. Por ejemplo, si sabes que un familiar o amigo tuyo está enfermo, procede a darle atención de la manera que sigue: Te sientas cómodo, respiras profundo y te concentras hasta llegar a un estado de relajación y meditación profundo. Luego activas tus señales internas para detectar la dolencia o enfermedad en tu paciente así como la posible presencia de seres sutiles, que son losagentes causantes del dolor. Luego tomas el cuerpo energético de la persona abrazándolo con el tuyo y lo conduces a la sala de operaciones del piso veintisiete de aquel enorme edificio piramidal ubicado en la novena dimensión… Allí te estarán esperando tanto tu maestro como un grupo de médicos y enfermeras que ayudarán a que se lleve a cabo el proceso de curación correctamente.

En tus primeras intervenciones quizás sólo estés de observador; pero se tiene que llegar el momento que seas tú quien REALICE TODO EL TRABAJO de sanación. ¿Qué quiero decir con esto? Que tú eres un gran Ser tan igual como lo son los médicos que trabajan en aquellos planos superiores… que sé que estás encarnado en un cuerpo físico en la Tierra y eso te limita un poco, pero de alguna manera tienes que irte adentrando en el campo de la salud para que te familiarices y termines manejando toda la hermosa tecnología que hay en aquel bendito laboratorio quirúrgico superior y que está a tu entera disposición. De paso te digo que tienes la responsabilidad de estudiar los planos de los aparatos que allá se utilizan, siempre asesorado por los maestros, para que un buen día construyas esos equipos aquí en el campo físico. Ese será el mejor regalo que reciban los humanos de la Tierra y tú podrías ser el puente de unión de lo etérico con lo físico, no lo olvides.

Te pido encarecidamente pongas atención a los procesos de curación en aquellas dimensiones. Con eso pronto serás tú mismo quien realice a cabalidad cada proceso de curación que se haga a tus pacientes… Déjame decirte algo bien importante: si al principio no puedes ver lo que sucede en planos superiores, ¡Imagínatelo! Imaginando es como un buen día llegarás a palpar la energía que vibra, se ve y se siente en aquellas regiones desconocidas para el humano común. Para mí tú ya no eres una persona común y corriente, eso eras antes de fundirte con tu Ser. No vuelvas a pisotear la divinidad de tu Ser, por favor no lo hagas. Eres el Ser y tienes que actuar como tal. Dicen por ahí que “Nadie nace enseñado”, y probablemente tú te ampares con ese pretexto, pero sé que a base de perseverancia, y después que hagas unas docenas de curaciones sin poder ver bien, te irás acercando cada vez más hasta que puedas contemplar todo lo que sucede en los otros planos. Te juro que mientras más practiques, más experto te harás en esos menesteres.

Conozco muchas personitas en este mundo que han tomado talleres donde les he enseñado la técnica de bioquantum, algunos de ellos nada más se han curado a sí mismos, otros a dos ó a tres entre sus familiares y amigos porque, dicen ellos, no tienen tiempo para dedicarse a sanar… pero han surgido de entre las filas de sanadores gente que no ha hecho otra cosa más que curar, curar y curar, y después de meses o hasta años dedicándose a ello te pueden hasta jurar que no cambiarían su vida por nada del mundo, porque curando es como han abierto los canales para dar fe que lo que existe en la Tierra es casi insignificante comparado con lo que se vive en dimensiones superiores… Te lo voy a dejar de tarea para que tú, si quieres, lo experimentes en carne propia. Nadie te obliga a hacer nada que no quieras porque gozas de libertad de elección. Te deseo el mejor de los parabienes.

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Ahora déjame te explico cómo serían los pasos a seguir para que realices una correcta sanación en el plano físico a una persona en su cuerpo material:

1.- Debes obtener los datos del paciente, así como toda la información posible sobre la enfermedad que le aqueja y los asientas en un expediente o ficha clínica. Para eso se supone que estás totalmente fundido en cuerpo, mente y Ser, y tienes en completa actividad tus sistemas de rastreo natural (sentir, oír, ver y saber) que te sirven como herramientas de diagnóstico para ‘auscultar’ todas las capas energéticas del paciente y descubrir posibles dolencias, emociones equivocadas y lo más importante, la presencia de seres sutiles.

2.- Recuestas al enfermo en una camilla o mesa de exploración pidiéndole que ponga atención a cualquier sensación de calor en su cuerpo, así como la posible visualización de formas y colores en su mente durante el proceso, ya que éste debe permanecer con los ojos cerrados, evitando así cualquier tipo de distracción. Para que la persona entre a un estado adecuado de relajación se le invita a realizar cuando menos tres respiraciones profundas inhalando por la nariz y exhalando por la boca. Recomiendo además que se le coloquen audífonos para que escuche música acorde a su proceso de curación.

3.- Con la palma de las manos se procede a percibir las desarmonías o presencia de seres sutiles, desde la cabeza hasta los pies del paciente, sin tocar su cuerpo físico. La manipulación y transmutación de las energías negativas encontradas en el enfermo deben ser tratadas con infinito amor; convenciéndolas que el lugar que estaban ocupando no les corresponde y ayudándolas a encontrar la luz del cosmos; así es como se les aleja en forma definitiva y ya no causan malestares. Las posibles fracturas que dejen los seres sutiles al transmutarlos deben ser restauradas por medio de energía a través de las manos. ¿Cómo? ‘Bañando’ literalmente el lugar afectado con brillantes chorros energéticos compuestos de millones de esferitas multicolores que salen de tus manos sanadoras. Debes saber que en el momento mismo que se retira a los seres sutiles de un enfermo ya conseguiste el 50% de la curación. (Ese es el porcentaje que hace falta a los profesionales de la salud conocer para que puedan sanar completamente a todos sus pacientes).

4.- Ahora es cuando conduces el cuerpo etérico del paciente hasta el quirófano biodimensional. Junto con tu maestro guía y demás asesores procedes a dar servicio general de mantenimiento preventivo y correctivo a todos los sistemas vitales del enfermo. Con ayuda de la más sofisticada tecnología a que tienes derecho usar haces las evaluaciones primaria y secundaria de cabeza a pies… Auxiliado por las pantallas, mediante las lecturas que arrojan los aparatos de cada uno de los órganos, vas a proceder a restaurar etéricamente los daños que te encuentres… [El proceso de curación lo harás tal como lo aprendiste cuando a ti se te realizó la misma operación en la sala o laboratorio quirúrgico conocido como “Medicina integral” del piso 27 en aquel hermoso edificio piramidal. ¿Sale?].

5.- Al finalizar (Máximo 12 minutos de duración) retiras la música de los oídos de la persona y procedes a despertarlo colocando la yema de los dedos índice y medio sobre su frente al tiempo que le indicas: “Empieza a respirar profundo nuevamente… cuando cuente tres abrirás los ojos… te sentirás relajado, sin ningún dolor, feliz, y con mucho amor en tu corazón… Uno, Dos, Tres”.

Es obvio que la persona tratada mediante esta hermosa técnica de bioquantum, al regresar a la realidad contará todas las cosas extraordinarias que experimentó mientras tenía los ojos cerrados. Casi todos desde un principio sienten cierto calor, ven colores, y muchos también narran con lujo de detalles el lugar a donde fueron conducidos para su curación, así como la forma y número de Seres que trabajaron en la sala de operaciones atendiéndolo, etc. Algo muy interesante es la manera tan sencilla y directa con que comprende el enfermo la causa o el por qué de algunos problemas graves que estaba padeciendo; así como si tiene o no remedio a corto, mediano o largo plazo.

Algunas veces es tan fuerte la impresión que recibe la persona durante el proceso de sanación que opta por callarlo por un tiempo hasta que lo asimila y luego habla al respecto. En estos casos, lo que sucede es que desde el momento mismo en que es colocado en la mesa de exploración y queda “conectado a los aparatos”, recibe mentalmente proyecciones con lo que se le hace recordar escenas de su vida presente o pasada, las cuales repercutieron o fueron causa de algunos de los desórdenes que no había podido comprender ni aceptar hasta ahora.

En una ocasión tuve en mis manos el caso de una persona de sesenta años de edad; su problema consistía en que hacía cinco décadas había caído de un caballo, y al golpearse la cabeza perdió la vista en forma definitiva. Sus familiares, deseando que la criatura recuperara ese maravilloso sentido hicieron hasta lo imposible por trasladarla aun fuera de su país de origen para ser atendida por los más eminentes especialistas de aquella época. Nuestra invidente amiga jamás había vuelto a ver los inigualables atardeceres en las templadas playas del mar mediterráneo. Tanto ella como su familia cuestionaban a Dios todos los días qué habían hecho o en qué habían fallado para merecer semejante castigo; les parecía injusto lo que estaba pasando con aquel pobre ser tan indefenso y tan bueno para con los demás. Hasta llegaron a creer que Dios, si es que existía, había cometido un lamentable error al no devolver la vista a tan desventurada e inofensiva chiquilla.

Resulta que su propio maestro guía hizo entender de una vez por todas en su proceso de sanación a aquella persona que no podía encontrar la paz interna a causa de su mal, pues a su mente le proyectó las siguientes escenas: veía ésta a un temible guerrero que capitaneaba a un fiero batallón; luchaban éstos sin cuartel contra el enemigo y a los pobres infelices que hacían prisioneros, él mismo, con sus propias manos, haciendo uso de una puntiaguda y filosa daga vaciaba los globos oculares para luego confeccionar con ellos sendos collares que siempre cargaba suspendidos al cuello demostrando así su valentía ante los demás.

Por más que quisiera bloquear las escenas y negar la relación con aquél hombre del siglo diecinueve, la invidente jamás podría, pues seguía conservando ésta ciertos rasgos físicos y ademanes que fácilmente cualquiera afirmaría que se trataba de la misma persona. La paciente visualizó también la horrenda muerte que tuvo en aquella vida y la forma en que llegó hasta una oficina donde había ciertos maestros haciendo cumplir las leyes universales. Con ellos, después de analizar a detalle el papel de guerrero que acababa de protagonizar, y en el que había arrebatado muchas vidas y cegado a decenas de indefensos prisioneros; consternado hasta lo más hondo de su ser, auto flagelándose gritaba pidiendo ayuda y clemencia: —“¡Dios bendito, por favor, dame otra oportunidad, te lo ruego!” —Decía. Ninguno de los maestros presentes en la sala hablaba, esperaban pacientes que él mismo tomara una resolución por el grave daño que a otros había causado en la vida que acababa de pasar, y pudiera sentar bases para la nueva existencia que habría de otorgársele a futuro.

En las escenas que velozmente seguían proyectándose en su pantalla mental, la desdichada excombatiente pudo presenciar el momento exacto en que él mismo tomó la siguiente determinación: —“Pido que se me dé una nueva oportunidad de regresar a la Tierra; quiero nacer con todos mis sentidos físicos en correcto funcionamiento, pero —sus palabras, muy solemnes, se escuchaban retumbando una a una en las paredes del sagrado recinto—, en la primera década de mi vida es mi voluntad ¡perder la vista!, y quiero, además, resarcir el daño que causé a todos mis enemigos”. Así quedó asentado y rubricado lo dicho por el facineroso, atestiguado por su maestro de cabecera y los jueces de la ley ahí presentes. Por supuesto que los acuerdos a los que se llegó en aquel despacho legal se cumplieron al pie de la letra; lo que quizás nunca imaginó el instintivo y feroz guerrero fue que en esta ocasión nació, es verdad, pero ocupando un lindo cuerpecito de niña. Era obvio que había olvidado la dulce damita aquella nefasta y bestial vida pasada, pero la ley es la ley, y la ley se cumple.

Como nació la pequeña en el seno de una familia adinerada, y tenían éstos muchos caballos a su servicio, un mal día, durante el acostumbrado paseo por la ribera del río, salió entre los matorrales una pavorosa serpiente; el caballo en el que la orgullosa chiquilla iba montada se encabritó lanzándola por los aires, yendo a pegar ésta con todo y su pequeña humanidad de nuca contra un peligroso peñasco que se encontraba junto al camino. En aquel instante perdió la vista para no volver a recuperarla jamás, a pesar de los innumerables intentos que hizo su familia por sanarla. Los años corrían y la vida de la discapacitada mujer se amargaba cada vez más, hasta el grado de portarse grosera y cruel con todos los que la rodeaban.

Con todo y lo difícil de su existencia por causa de su ceguera, pudo cursar estudios universitarios, y con el tiempo abrió una escuela en la que enseñó, aunque a gritos y sombrerazos, a decenas de invidentes como ella a leer por medio de la escritura en relieve, así como a valerse un poco más por sí mismos. También viajó a muchas ciudades, pues la invitaban a dictar conferencias para que con su ejemplo de mujer emprendedora los demás ciegos imitaran su vida y no cayeran éstos en la desolación ni se resignaran a ser un estorbo para la sociedad. Lo que la sufrida mujer nunca supo, sino hasta el día de su muerte, fue que a todas las personas que ayudó a tener una vida mejor eran los mismos guerreros a los que en su vida pasada ella, o sea, él, había sacado los ojos con sus propias manos en forma por demás impía y sanguinaria. ¡Tremendo caso, ¿verdad?!

Otro interesante relato es el que protagonizó una estudiante de bioquantum en cierta ocasión cuando me pidió la acompañara a realizar un proceso de sanación a una señora amiga suya. Se trataba de una paciente de cuarenta años de edad, la cual decía sufrir desde hacía varios días unos fuertes mareos, además de agudos y punzantes dolores de cabeza. Es importante destacar que la estudiante, después de algunos procesos hechos a su persona, así como la asistencia a un curso de capacitación donde les mostré la técnica a su máximo esplendor le valió para que ésta pudiera entrar en contacto con su maestro a través de la vía auditiva. Así que, el proceso de curación se llevó a cabo en lo general como te lo he señalado páginas atrás.

Lo que produjo una sensación extraordinaria en la practicante fue que su maestro le explicó que a la señora le habían cercenado la cabeza ciertas entidades negativas que le querían hacer daño y fueron a esconderla en un basurero donde había cientos o quizás miles de órganos más pertenecientes a igual número de personas; degolladas unas, mutiladas otras, etc., así que, la prueba para la principiante en las técnicas de sanación consistía concretamente en ir personalmente a las dimensiones inferiores ¡a rescatar la cabeza de la enferma!… ¡Imagínate!

Por fortuna la valiente principiante sacó la casta, y sólo escuchando la guía de su maestro empezó aquélla a recorrer el oscuro lugar para buscar, cual pepenador, entre montañas de brazos, piernas, etc., removiendo todo aquello hasta que a lo lejos, por allá escuchó la voz de la cabeza de la enferma que le gritaba: “¡Aquí, aquí estoy amiga, aquí estoy!”. El problema principal al que se enfrentó la estudiante fue que aquella no era la única cabeza que a grito abierto le solicitaba auxilio, tuvo ésta que afinar su oído para poder dar con el paradero real de la cabeza de la señora lo más pronto posible, pues en medio de tanto barullo, terror y desesperación sin límites que despertaba aquel tétrico lugar se corría el riesgo de abortar la misión en cualquier momento… lo bueno es que pasó airosa la prueba. Al instante mismo en que se colocó nuevamente en su lugar la cabeza de la señora, etéricamente hablando, ésta recobró totalmente la salud perdida. En este caso en particular no habían sido las amebas la causa de los fuertes dolores y mareos de la paciente, ya que por medio de la alopatía se había intentado muchas veces atajar los malestares y nada había funcionado tan bien como el proceso energético que se le realizó finalmente.

Es probable que haya muchos otros casos de personas curadas que he dejado en el olvido por el paso del tiempo, y que habrían merecido formar parte también de la lista de relatos en los que, mi única intención es compartir contigo algunas de las hermosas experiencias que he tenido al aplicar la técnica de bioquantum. Aproximadamente dos terceras partes de los casos que he atendido se ha tratado de mujeres que padecían de fuertes cólicos, inflamación, flujo, quistes y otras cosas más en sus partes reproductoras… sólo diré que después de los procesos de sanación, todas, hasta ahora, se encuentra gozando de un perfecto estado de salud.

Recuerdo la vez que una linda señora llegó rogándonos hiciéramos algo para sacarla del estado tan profundo de tristeza, soledad y frustración al cual había caído desde que los doctores, meses antes operaron su matriz dejándola completamente inútil para concebir. La dama era aún relativamente joven y no se había hecho a la idea de no poder procrear siquiera un hijo para bienestar tanto de su esposo como de ella misma. Llegar a convertirse en madre era su máxima ilusión, así como su única razón de vivir. Pero la desafortunada operación que habían realizado en su matriz era irreversible, pues varios estudios ginecológicos posteriores a la cirugía emitían coincidentemente el mismo veredicto final, asestando con ello una mortal cuchillada en el pecho de la abatida mujer.

Afirmaban todos ellos categórica e irónicamente a la vez, que al menos en esta vida jamás podría llegar a embarazarse. Casi nulas y no muy alentadoras se vislumbraban las expectativas de lograr que nuestra infeliz paciente concibiera un bebé por medio de su marido algún buen día. Pero, contagiados por esa fe inquebrantable que la señora siempre tuvo, y que irradiaba por cada uno de los poros de su piel, nosotros, aún a sabiendas que estábamos remando contra corriente, realizamos el primero, luego otro, y otro proceso hasta contar ocho en total, en los que, abogando siempre por la obsesionada mujer conseguimos restaurar el vital órgano que había mutilado antes la ciencia médica tradicional. Para acabar pronto, a los cuatro meses de iniciado el tratamiento, la dichosa mujer dio positiva la prueba de embarazo, y nueve meses después dio a luz a su primer hermoso y robusto bebé.

Otro caso que me hizo derramar no pocas lágrimas de agradecimiento fue el que escenificó un hombre de treinta años de edad, ciego de nacimiento. Debido a su ceguera natural, éste desarrolló en forma espontánea desde temprana edad la preciada facultad extrasensorial de ver nítidamente y en color las dimensiones superiores. Él podía detectar fácilmente la radiación que emite el campo vibracional de las personas, percatándose con ello de los siempre cambiantes estados de ánimo de los demás, a veces hermosos, pero las más de las veces muy nefastos, en verdad, según sus palabras. También aprendió a conocer las diferentes clases de individuos, honestos y deshonestos a través de los distintos tonos de voz de su interlocutor; con el agudo sentido del oído que desarrolló podía registrar muchos sonidos que para los demás eran imperceptibles.

Cuando comenzó a ver poco a poco con sus nuevos ojos este señor, después de la grandiosa y efectiva cirugía etérica que se le practicó, me decía acongojado que prefería mil veces seguir siendo ciego a tener que soportar ver físicamente los rostros de las personas cuando se enojan, porque las muecas que hacen los humanos es lo más horrible que jamás él pudo imaginar, y ahora tenía que aprender a lidiar hasta con eso. Fue muy grato para mi persona ver que ese señor se integrara rápidamente a trabajar como sanador.

A mi memoria llega el caso de un señor ya maduro de edad; a éste se le había detectado, tiempo atrás, el terrible VIH, y se estaba tratando de acuerdo a las especificaciones que la medicina alópata le indicaba. Mes a mes éste y otros enfermos tenían que viajar a la capital del estado para su observación y evaluación; su mal se encontraba en un grado avanzado, y los especialistas no le daban muchas esperanzas de vida. A pesar de las desalentadoras noticias, al enfermo se le veían, aunque muy en el fondo de su ser, ciertas ganas de recuperar su salud, y volver a ocupar aquel robusto cuerpo físico que otrora tuviera, pues en el tiempo en que iniciamos su curación pesaba no más de 45 kilogramos.

El pobre señor padecía una tos muy fuerte que no lo dejaba en paz un minuto; sus pies se encontraban demasiado inflamados, por lo que todas sus curaciones las hacíamos con él sentado en una silla. Cuando lo subíamos a la ‘sala de operaciones’ de los maestros ascendidos, éstos cambiaron varias veces hasta la última gota de su sangre infectada, etc. Al poco tiempo el paciente empezó a mostrar una recuperación acelerada hasta que se restableció por completo. La familia del señor me decía que aquél no era el mismo de antes, pues hasta el carácter le había cambiado para bien y todos se encontraban muy felices y agradecidos por la invaluable ayuda que recibieron.

Casi estoy seguro que no pocas personas escépticas se mofarán de lo que aquí expongo, pero, ¿y qué a ellos, y qué a mí? ¿Qué le vamos a hacer? Así es la vida. También sé que muchos pondrán en tela de juicio, y cuestionarán con dureza los casos que relaté, pero todos están bien documentados, y en su momento podrán hacerse públicos, y no únicamente los testimonios de estas personas, sino de cientos de gentes que han sido beneficiadas por medio de esta eficaz técnica.

Llevar a cabo lo que quieres en el fondo a veces resulta muy difícil, sobre todo porque la sociedad en la que te desenvuelves exige ciertas cosas que te limitan a actuar con libertad. Conozco mucha gente que desperdició los mejores años de su vida estudiando una carrera que a final de cuentas no le gustó o no le sirvió para alcanzar sus proyectos personales y terminaron frustrados, confusos y hasta amargados con ellos mismos. ¿Con cuántas personas crees que me he encontrado que me dicen que su anhelo de toda la vida ha sido aprender a curar? Con muchísimas, en verdad. Otros más saben a la perfección que a eso precisamente se deben dedicar, porque recuerdan el compromiso que hicieron con los maestros superiores, pero es más fuerte la resistencia que encuentran en la sociedad que su voluntad y terminan sucumbiendo. Por medio de estas líneas te invito a que cumplas el compromiso que tienes con la humanidad. Despierta pronto a tu deber, no estás solo, siempre encontrarás apoyo de personas con la misma afinidad.

Quizás exista controversia por el tema que te acabo de presentar. Eso se debe a que el humano común no ha abierto su corazón a la comprensión de la verdad, sino más bien ha seguido pautas equivocadas señaladas por las religiones. Quiero dejar claro que las religiones del mundo no parten de Dios, sino más bien del hombre, quien al buscar una respuesta a las incógnitas de su vida, y al no estar realmente preparado fue deformando paulatinamente la Verdad. La reencarnación o vidas sucesivas siempre han existido. Algunas religiones lo aceptan, pero existen otras que no, y por eso ahora van en declive, por modificar la verdad; ese es el precio a su ocultamiento.

Debes llegar a comprender que cuando el Padre se manifestó dando origen a la vida también tuvo que colocar leyes en los universos para que existiera armonía y equilibrio. Una de las leyes que rige a este mundo es la evolución, y dentro de esa inmensa “rueda” ha tenido el hombre que dar vueltas en muy diversas ocasiones, eso es, ir y venir de regreso a la Tierra hasta conquistar el grado necesario que le daría pase a otros niveles de vida que se ofrecen en otros planetas. Por desgracia muchos humanos no se percatan de lo trascendental ni de la gran importancia que encierra esta ley para su desarrollo. Muchos sólo vienen a mal nacer, crecer, reproducirse y mal morir. No hacen nada más, nunca buscan las causas, la razón ni el por qué de la vida; simplemente no les interesa conocer la verdad y pierden miserablemente el tiempo en cada una de sus tantas existencias.

Ya que el tiempo para el hombre apático es muy corto, debe éste despertar de su letargo. Es ahora, y no más tarde cuando las preguntas de ¿quién soy, qué estoy haciendo aquí, hacia dónde voy?, están taladrando las mentes humanas. Esto es debido al grito desesperado de la divinidad de todos los hombres por querer despertar a la vida eterna; una vida sin regreso a esta escuela de aprendizaje. Y es que en los regresos de cada vida el ser humano tiene que aprender una virtud, y desechar ciertos defectos. Cuando el hombre deja este plano, o sea, muere, si no está preparado se siente confundido, asustado y no sabe a dónde ir. Es cuando el Padre manda a sus hijos para que sea acompañado por alguno de ellos; en ocasiones son ángeles, maestros, guías, seres de luz y hasta parientes que ya se habían ido antes quienes enseñan el camino de regreso a Casa.

Muchos dicen que han visto un túnel oscuro y al final una luz. Ese túnel oscuro es el término del sueño al que fueron sometidos al llegar a la Tierra, y esa luz que se ve al fondo es la puerta de acceso a las dimensiones superiores. Son muchísimas y muy variadas esas mansiones; en esas hermosas regiones las almas son preparadas para su regreso. Cuando el alma entra a esas dimensiones es recibida por un ayudante del consejo, luego es llevado a una sala y ahí junto con los maestros asesores se realiza una evaluación. En esa valoración el alma misma poco a poco se va purificando. Observa a detalle todo lo que hizo así como lo que le faltó hacer, y allí mismo se le programa para saber que tiene que regresar nuevamente. [Estudia la película: “Más allá de los sueños”].

Existen también escuelas de aprendizaje donde las almas refuerzan algunas virtudes, para que cuando regresen a la Tierra sobresalgan. En esos planos no hay limitaciones para el conocimiento, y toda aquella alma que quiera aprender encuentra la enseñanza. Otras almas prefieren descansar y se les otorga un período razonable de vacaciones; pues en esos planos se trabaja demasiado. Así pues, cuando el alma ya está preparada espera turno para regresar a los planetas de tercera dimensión, en este caso a la Tierra. Antes de ingresar al planeta el alma misma diseña un plan de vida, pero ese plan no nada más tiene un camino; gracias al libre albedrío el plan de vida tiene muchas vías, y dependerá exclusivamente de cada alma el que quiera seguir.

Dentro de ese plan existe algo bien importante, y que debe ser tomado muy en cuenta: se activan automáticamente las leyes que rigen nuestros actos; pues no hay que olvidar que el planeta Tierra es una escuela de mucho aprendizaje, y si las almas aprovechan todo el conocimiento que hay a su alrededor, muy pronto pasarán a niveles superiores de conciencia y dejarían de estar dando vueltas cada vez al mismo lugar. Todas las almas en su caminar por la Tierra observan actitudes positivas y negativas a la vez, por tanto, al final del camino el resultado también es positivo o negativo. En este caminar se van equilibrando las deudas, y pocas son las almas que terminan en forma rápida con su aprendizaje pues muchas quedan atrapadas en este peregrinar.

He oído a algunos instructores filosóficos decir a sus alumnos que en la reencarnación el alma queda atrapada por un número determinado de existencias, y yo digo que no se tiene que estar atado a un número exacto de vidas en este planeta; que si bien habría algunas cosas que limitarían a ciertas almas, el resto no estaría confinado de ninguna manera. No importa saber en qué número de vida te encuentras en este momento, o si te faltan muchas para finalizar, porque si verdaderamente tomas conciencia y así lo quieres, la presente existencia podría ser tu última encarnación en este planeta. Son contados los humanos que piensan de esa manera, pues es más fácil bloquear la mente con pensamientos negativos que abrir el corazón a los pensamientos positivos. Los seres humanos han preferido pisotear e ignorar su divinidad. Han elegido tener vidas sucesivas en este planeta a ya no tenerlas y lograr evolucionar a otros planos sin tantas leyes. Lo bueno es que está llegando el momento en que la divinidad de los hombres resurgirá en todos sus aspectos.

Se dan casos en que el comportamiento de ciertos humanos ha sido muy negativo en toda su existencia, pero nuevamente te digo: no es que él sea negativo, él tiene una esencia divina, y esa esencia nunca se manchará. Lo que pasa es que es habitado en su interior por seres o entidades negativas. Los cuerpos de muchos humanos son manipulados por seres sutiles al igual que sus mentes y corazones, esa es la realidad. Quiero invitarte a que dejes aflorar la esencia divina que llevas dentro a través del amor, comprensión, servicio y armonía, y esos seres negativos nunca podrán penetrar en tu cuerpo, mente y corazón.

Las energía negativas, como todo, también van evolucionando en sus tácticas, y para ellas es más importante que las almas no evolucionen. Prefieren que las almas se retrasen en su caminar. La reencarnación no es difícil de comprender ni muy difícil de aceptar, que el humano lo haga realmente arduo es porque todavía no ha querido despertar su conciencia a la verdad. Toda alma tiene su proceso, y toda alma tiene su tiempo. Pero es ahora cuando esos procesos y esos tiempos han llegado a su fin.

Tu destino depende del nivel superior o inferior en el que te detienes o en el que te encierras, pues eres lo que quieres ser y sufres de la misma manera. Es desapegado el que nunca olvida el carácter efímero de lo que posee y considera las cosas como préstamos, no como posesiones. El ser humano por naturaleza es divino, la vida es un sueño y pensar en Dios es despertarse. En verdad lo que separa al hombre de la realidad divina es una barrera insignificante; Dios está tan cerca del hombre que éste ni siquiera lo ve.

La belleza, y el amor a la belleza dan al espíritu la felicidad a la que se aspira por naturaleza. Si el alma quiere ser feliz de modo permanente debe llevar lo bello en sí misma, y sólo puede hacerlo realizando sus actos por medio de las siguientes virtudes: bondad y piedad. El gran absurdo es que los hombres vivan sin fe y de una manera inhumanamente horizontal en un mundo en el que todo lo que ofrece la naturaleza testimonia lo sobrenatural del más allá, de lo divino y de la primavera eterna. Recuerda, el más calamitoso de todos los vicios es el orgullo; y la virtud, por su parte, es en esencia que tomes consciencia de todos tus pensamientos y actos hasta lograr poner a tu ego en su justo lugar.

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