Capítulo 12

EL LIBRO DE BIOQUANTUM

Capítulo 12

Creando tu entorno

El medio ambiente que te rodea contiene muchas más cosas de las que puedes suponer; es importante que sepas que eres consciente sólo de una pequeña parte de todo tu entorno. Por eso y por muchas cosas más es preciso que entiendas que estás actuando en una obra de teatro. Si estudias a fondo tu vida verás que la acción transcurre en el presente siglo; tú eres quien eligió el tema a representar, las locaciones, el vestuario, los accesorios y también eres el que se va poniendo poco a poco en contacto con el resto de los actores que integran el reparto.

Nadie podrá negar que eres el autor y además quien produce la totalidad de la obra, y mejor aún, eres el protagonista porque tú siempre te echas a cuestas la responsabilidad que conlleva obtener el papel principal. Sin embargo, se te ve tan absorto en tu personaje porque le pones demasiado interés a esa realidad que creas día a día, y te metes tan de lleno en tus propios problemas, retos, esperanzas y penas, que olvidas que ¡se trata sólo de un juego! Y sí, ese ‘drama tan intenso y conmovedor’, con todas sus desventuras y sus alegrías, no es más que tu propia vida, y afecta sobremanera a tu entorno circundante, ¿entiendes?

El progreso interno en tu vida no lo vas adquirir sólo con el paso del tiempo, porque no se da nada más por el hecho de ‘vivir’, lo conseguirás más bien según el enfoque psíquico y espiritual que tengas de tu entorno, sin que importe la edad; o sea que nada tiene que ver lo joven o viejo que estés para darte cuenta en el nivel de evolución que te encuentras. El verdadero Ser es multidimensional, está dotado para tener varias experiencias de vida a la vez y aún así se da el lujo de conservar su identidad propia. Te daré un ejemplo: El Ser es como aquel dueño absoluto de una gran empresa multinacional que tiene sucursales en varios países alrededor del mundo, ¿está claro? ¿Te imaginas lo mucho que puede crecer esa entidad con todas y cada una de esas experiencias? ¿Crees que habría diferencia entre un potentado como esos y una persona común y corriente? ¡Por supuesto que sí! ¿Qué tipo de persona eres tú? ¿De los que les gusta crecer, o de los que sólo viven por vivir?

Ahora, toda obra en la que actúas haciendo el papel de humano es completamente diferente una de la otra; aunque, no cabe duda que los distintos montajes o puestas en escena en que llegas a aparecer terminan afectándote de alguna manera, ya sea para bien o para mal. Rara vez tus obras carecen de propósito. En ellas aprendes a través de tus propios actos porque pones a prueba una variedad infinita de posturas, patrones de comportamiento y actitudes de todo tipo. La palabra “resultado” sugiere automáticamente causa y efecto; pero tienes que saber que siempre la causa ocurre primero y después viene el efecto. Tu conciencia se encuentra en constante estado de transformación, debido a ello no estás completo aún como humano, porque sigues envuelto en cambios continuos psicológica y espiritualmente hablando.

En otras palabras, estás aprendiendo el arte de la ‘realización’; lo bueno es que para ello cuentas con recursos infinitos de creatividad y posibilidades de desarrollo sin límite, pero antes debes encontrar la manera de dar forma a esas creaciones no reveladas que llevas dentro. De no ser así perderías el tiempo en tu presente existencia y tendrías que volver a este plano a repetir el mismo papel. Tu Ser crea una gran variedad de condiciones en las que quiere operar y te ayuda a establecer tus propios retos para que sigas produciendo nuevas creaciones (vidas) hasta que un día despiertes la conciencia… hasta que sepas quién eres, de dónde vienes y por qué y para qué estás en este plano de existencia y no te la pases vegetando simplemente como has hecho hasta estos días. Pero sé que tú no tienes la culpa, han sido ciertos factores ajenos a ti quienes te han manipulado a su antojo, ya lo comprobarás.

Por supuesto que tienes a tu entera disposición otras fuentes de información además de las que se te han dado en los límites estrictos de la producción, lo sabes intuitivamente, y hay períodos dentro de la obra donde se te permite retirarte para que puedas pensar en una renovación. Tus sentidos internos te informan de tus otros ‘papeles’ y te das cuenta que eres mucho más que un simple actorcillo apareciendo en una obra concreta. Durante esos periodos en que te retiras un poco (cuando duermes) comprendes que fue tu Ser quien escribió la obra y que está libre también de aquellas presunciones que lo atan a las actividades del drama.

El propósito de cualquier vida concreta está disponible para ti: es el conocimiento que yace bajo la superficie del ser consciente que conoces y que eres tú mismo, físicamente hablando. También encontrarás a tu alrededor todo tipo de pruebas, señales, y el conocimiento de la totalidad de tu Ser multidimensional. Cuando te des cuenta de ello ese conocimiento te permitirá resolver rápidamente tus problemas y los retos que te has marcado, y también te abrirá otras áreas de creatividad con las que podrás enriquecer el resto de tu obra. Así que, en la medida en que permitas fluir tus propias intuiciones no sólo actuarás en tu papel con más eficacia, sino que añadirás nueva energía y creatividad al resto del plano o dimensión en que te desenvuelves.

En tu interior hay métodos de percepción que te permiten ver a través de los decorados de camuflaje más allá del escenario. Usas constantemente tus sentidos superiores internos —de los que te hablé en el capítulo anterior—, pero tu parte de actor está tan concentrada en la obra que todo eso se te escapa de control. Dicho de una manera más sencilla, tus sentidos físicos crean la realidad material que sólo pareces percibir. Ellos son también parte del camuflaje, son como lentes que cubren tus percepciones internas naturales y te fuerzan a ver como materia física el campo de actividad disponible; por eso sólo se puede confiar en ellos para que te cuenten lo que sucede pero de manera superficial. Puedes saber la posición de otros actores, la hora que marca el reloj, pero jamás te dirán que el tiempo en sí mismo es un camuflaje, o que es la conciencia la que crea a los otros actores, o que hay realidades que no puedes ver más allá de la materia física que es más aparente que real, etc., etc.

Sin embargo, usando tus sentidos superiores internos podrás percibir la realidad tal y como existe fuera de la obra y de tu papel en ella. Para poder hacer eso deberás apartar tu atención de la actividad constante que te ocupa, en otros términos tendrías queapagar los sentidos físicos y centrar tu atención en aquellos acontecimientos que se te escaparon o no pusiste atención deliberadamente. Tu entorno no consiste sólo en el mundo que te rodea como estás acostumbrado o como crees que lo ves, sino que está constituido también por segmentos de vidas pasadas, ambientes sobre los que no estás debidamente enfocado o peor aún, no habías dado crédito siquiera que existían. Tu entorno real está compuesto de pensamientos y emociones con los que constituyes no sólo esta realidad, sino cada una de las realidades de las que formas también parte aunque no seas plenamente consciente de su existencia.

Acepta tu nueva realidad, ¿cómo? Imaginando que toda la vida has estado ‘ciego’ a tu entorno circundante y que ahora estás recobrando lentamente tu visión. Pero no tienes que juzgar el ‘mundo interno’ por las imágenes distorsionadas que quizá recibas al principio, o por los primeros sonidos que oigas, pues aún usas tus suprasentidos de una manera imperfecta, deja que te familiarices con ellos para que captes bien la verdad. Si crees que estás a merced de condiciones que no puedes controlar, es casi seguro que te sentirás incompetente para manejar la realidad física actual así como para alterar tu entorno y afectar la realidad subjetiva o virtual, que a resumidas cuentas ésta es más real que la física o tridimensional. Sí, dije que la realidad invisible es más real que la que ves físicamente.

La creatividad y consciencia no son meros logros lineales. En cada vida escoges y creas tus decorados y entornos propios, y en ésta elegiste a tus padres y los incidentes de infancia necesarios para enriquecer tu experiencia. Recuerda que tú escribiste el guión. No obstante olvidaste todo eso como lo haría una persona despistada, de modo que cuando en el argumento aparecen tragedias, dificultades o retos, siempre buscas algo o alguien a quien culpar. Antes que te pongas a buscar un chivo expiatorio, considera lo siguiente: Todo pensamiento existe en la dimensión desconocida como una unidad de energía electromagnética, y con la ayuda de tus emociones terminarán emergiendo siempre como componentes básicos de la materia física. O sea que tus imágenes mentales acompañadas de una emoción intensa serán siempre el anteproyecto a partir del cual aparecerán las correspondientes condiciones o acontecimientos físicos que te rodean, ¿lo recuerdas?

La característica de materializar pensamientos y emociones en realidades físicas es un atributo de tu Ser. Tu Ser (eso que eres tú en verdad) crea para ti la realidad física diaria a partir de la naturaleza de tus pensamientos y expectativas. Me imagino que puedes comprender ahora más fácilmente lo importante que son tus sentimientos subjetivos; este conocimiento puede darte inmediatamente pistas que te permitirán cambiar de una manera benéfica tu entorno y las circunstancias. Sé muy bien que cuando no comprendes a cabalidad la naturaleza del Ser y no te das cuenta que tus pensamientos y sentimientos forman la realidad física, te sientes impotente para cambiarla… Pero bueno, ¿qué le vamos a hacer? ¿Quieres regresar más y más veces a la Tierra a ver hasta cuándo por medio del dolor reaccionas? Creo que eso debería ser lo último que eligieras.

La intensidad es el núcleo sobre el que se forman las unidades de energía electromagnética. Cuanto más intenso sea el núcleo, más rápida será la materialización física. Esto se aplica independientemente de que la imagen mental sea de terror o de gozo. Aquí hay un problema importante: si tu configuración mental es muy intensa y tienes imágenes muy vívidas y de fuerte carga emocional, esas imágenes originarán rápidamente acontecimientos físicos. Igualmente si eres de naturaleza muy pesimista, dado a pensamientos y sentimientos de desastres en potencia, esos pensamientos se reproducirán con bastante fidelidad en tu experiencia. Ten mucho cuidado con lo que piensas…

Recuerda que cuanto más intensa sea tu imaginación, más importante es que te hagas consciente de los métodos a través de los cuales tu propia experiencia interna se convierte en realidad física externa. Tus pensamientos y emociones comienzan el proceso de realización física en el momento mismo de su concepción. Si resulta que vives en un área donde la concentración de puntos coordinados es fuerte, parecerá que estás inundado por enfermedades y desgracias, y si esa es la naturaleza de tus pensamientos, júralo que será ‘tierra fértil’ tu entorno. Como actor debes comprender bien tu papel. En esta vida estás aprendiendo a ser creador en forma conjunta y al mismo tiempo estás aprendiendo a ser responsable de forma individual también. Estás aprendiendo a manejar la energía que posees con propósitos creativos. Estás atado a aquello que amas y a aquello que odias; en el juego de la vida deberás aprender a ganar y a perder, a soltar aquello a lo que estás aferrado y a disolver principalmente el odio y el desamor. De hecho debes aprender a usar el odio creativamente y a conducirlo hacia fines más elevados transformándolo en amor. Sí, dije A m o r… que es el fin último de crecimiento de todo humano sobre la faz de la Tierra.

Una eficaz fórmula que te doy para que le pongas realmente sabor a tu vida es que actúes día a día como si fueras la persona que tanto has deseado ser y no la que en verdad eres, digo, para que transformes esa superflua realidad, que no es más que pura apariencia. Es muy fácil que te conviertas en alguien que no quieres ser sin darte cuenta que eso está pasando. Tú te creas a ti mismo según tu punto de vista y las decisiones que tomas momento a momento. Si sólo actúas de cierta forma para agradar a alguien más, un día te despertarás diciendo: “Este no soy yo; yo nunca quise ser esta persona, bu, bu, bu”. Así que, dedícate a buscar tu verdadera senda, en cuanto la encuentres, ya no te desvíes más del camino. Cuando te portes como una persona que en verdad ama te darás cuenta que no sólo tú cambias, sino todos los que están a tu alrededor, porque cada uno experimentará un fabuloso cambio al recibir esa buena dosis de amor que tú les proporcionas.

Amar a alguien es atreverte a expresar el cariño espontáneamente a través de tu mirada, de tus gestos y sonrisas; de la caricia firme y delicada; de tu abrazo vigoroso; de tus besos; de comunicarte con palabras francas y sencillas. Es hacerle saber y sentir a la persona cuánto la valoras por ser quien es y cuánto aprecias sus riquezas interiores, aún aquellas que ella misma desconoce; es ver su potencial latente y colaborar para que florezca la semilla que se encuentra dormida en su interior; es hacerle sentir que su desarrollo personal te importa honestamente y que puede contar contigo; es permitirle descubrir sus capacidades creativas y alentar su posibilidad de dar todo el fruto que podría; es develar ante sus ojos el tesoro que lleva dentro y cooperar de mutuo acuerdo para hacer de esta vida una experiencia más rica y más llena de sentido.

El amor es un continuo dar sin esperar nada a cambio. El amor te hace crecer aún en los peores momentos de la vida porque es tu gran maestro, y es el que va calificando tu existencia mientras caminas por el mundo. Esa hermosa energía te ayuda a entablar una verdadera comunicación contigo mismo desde lo mejor y más puro que tienes. Siempre bríndate a ti mismo la comprensión que dispensas a los demás. Juzga con bondad y sabiduría las luchas de tu propia vida, porque todo lo que rechaces de tu persona también te causará repulsión en los otros. Si no eres comprensivo respecto a ti mismo, terminarás ignorando al prójimo. Si te juzgas duramente, con seguridad criticarás a los demás. Si sientes vergüenza de algo, culparás a otros por tus errores. ¿Sabías que si no puedes perdonarte a sí mismo serás implacable con los demás? Si pierdes la fe en ti dejarás de apoyar a los otros. Recuerda que no puedes dar a tu prójimo más amor del que eres capaz de darte a ti mismo.

¿Te habrás preguntado alguna vez a cuántas personas amarías si las conocieras mejor? Pero, ¿dices que las circunstancias no te lo permiten? ¡Tu capacidad de amar no tiene límites! Tú puedes amar a cualquier persona bajo cualquier circunstancia. La vida te ha dado un corazón que tiene capacidad absolutamente ilimitada para abrazar a toda la humanidad. Quizás estés condicionado a querer, pero con ciertas restricciones, porque si los demás no llenan tus requisitos, de inmediato los ignoras, y puedes llegar hasta a odiarlos. ¿No ves que en la guerra se matan entre sí dizque por patriotismo que muchas veces ni entienden y lastiman a personas que jamás habían visto?

Muchos detestan otras religiones y política contraria a la suya porque desde pequeños les enseñaron a limitar su capacidad de amar y a condicionar los sentimientos hacia sus semejantes. Tú debes recordar que entre más personas ames, muchas más te amarán a ti. En el pasado los humanos eran unidades perfectas y vivían plenamente por sí mismos. En la actualidad se puede observar a mucha gente sola caminando por las calles; avenidas llenas de gente que chocan entre sí unos con otros al transitar y muchos, a pesar de estar junto a otros, viven en una soledad aterradora. Para amar a alguien necesitas darle lo mejor de ti mismo, es el mejor regalo que puedes dar.

Un ideal es un ejemplo de verdad a través del cual guías tu conducta; si quieres alcanzar el fin para el que fuiste creado es obvio que debes dar cabida a ideales elevados. Tus ideales tienen carácter cuando tus acciones son gobernadas por lo que es bueno y verdadero, y no por impulsos o por presiones externas. Tú tienes necesidad de afecto de parte de los demás. El saber que mereces afecto te ayuda a desarrollar un saludable sentimiento de auto estimación. De esta forma, la auto aceptación y la seguridad de que los demás te quieren bien te comunica un sentimiento de seguridad interior. Por seguridad entiendes la convicción del valor personal que no sólo te da una visión optimista de la vida, sino que te da confianza en ti mismo para que puedas lidiar con tus problemas. El Amor es una actividad, y no un afecto pasivo; es un “estar” continuado y no un súbito arranque; es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amas.

El ser humano que sueña con grandes ideales tarde o temprano se topa con alguno de ellos, y eso es casi una regla. ¡No te rindas jamás! Desde el momento mismo en que das cabida a la desesperación, ya te estás autodestruyendo. El optimismo es primordial, la capacidad innata con la que llegaste a este plano hará que un buen día alcances todos tus sueños. El servicio en sí mismo encierra la capacidad del amor. No hay servicio sin amor, toda actitud comprometida u obligada entorpece la virtud de éste. El individuo pleno, optimista, y con voluntad al servicio de sus semejantes, es como un diamante pulido que brilla con intensidad ante los ojos de la conciencia cósmica; bendito aquel que cuenta con esta gracia, porque encontrará fácilmente la verdadera felicidad.

Quien se preocupa por las necesidades de los demás está demostrando su gran estirpe, y eso mismo le alienta más y más a buscar el camino de la perfección. No hay que buscar miserias teniendo perlas, no te niegues a esos hermosos dones y desarrolla la suficiente sabiduría para alcanzar tan bellos anhelos. Todos los sentimientos de verdadero amor y servicio que compartes con un ser carente de lo mismo se convierten en un regalo para ambos. El servicio no es sólo para las personas de condición humilde, es también para aquellos que tienen acomodo en esta sociedad; algunos de ellos, pobres de espíritu, están mucho más necesitados de amor y comprensión porque están llenos de soberbia, y no se dan cuenta que su verdadero tesoro, que es la divinidad dentro de cada uno, está oculto y lastimado; a ésos pues, les debes poner esmerada atención. El verdadero servicio no se debe dar por condición o a favor de ti mismo; al ser desinteresado, es la satisfacción de ver la sonrisa de un niño o la tranquilidad de una madre; tienes que darlo siempre y en cualquier momento, sin quejas ni lamentos, y dalo de corazón.

La auténtica felicidad consiste en darte y amar a todo aquel que lo solicite, no temas cansarte, ni creer erróneamente que el amor se te acabará, por el contrario, crecerá cada vez más. La importancia de la plena comunicación con tu interior es determinante, pues es donde residen tanto el amor como la fuerza del servicio. Lucha por alcanzar grandes ideales y disfrútalos con tus semejantes; recuerda que cuando sirves a los demás te estás sirviendo a ti mismo, y poquito a poco irás alcanzando la cúspide de tus metas. Amar es aceptar la oportunidad de conocer algo o a alguien verdaderamente y disfrutar de la aventura de explorar y descubrir lo que guarda más allá de sus máscaras y sus defensas; contemplar con ternura sus más profundos sentimientos, sus temores, sus carencias, sus esperanzas y alegrías, su dolor y sus anhelos; es comprender que detrás de su coraza se encuentra un corazón sensible y solitario, hambriento de una mano amiga, sediento de una sonrisa sincera con la que pueda sentirse como en casa, y es reconocer con respetuosa compasión que la desarmonía y el caos en los que a veces vive son el producto de su ignorancia y su inconsciencia.

Date cuenta que si generas desdichas es porque aún no has aprendido a sembrar alegrías. Descubre y honra por encima de cualquier apariencia tu verdadera identidad, y aprecia honestamente tu infinita grandeza como una expresión única e irrepetible de la vida. Disfruta la fortuna de poder comprometerte voluntariamente y responde en forma activa a tu necesidad de desarrollo personal; cree en las demás personas tanto como en ti mismo, contágiales tu vitalidad y tu entusiasmo cuando estén por darse por vencidos, apóyalos cuando flaquean, anímalos cuando titubean, tómalos de la mano con firmeza cuando se sientan débiles, confía en ellos cuando algo les agobie y acarícialos con dulzura cuando algo les entristezca; ah, pero sin dejarte arrastrar por su desdicha… ¿estamos?

Comparte tu tiempo por el simple gusto de querer estar juntos, sin ataduras ni obligaciones impuestas, y por la espontánea decisión de responderles libremente. Amar a una persona es brindarle la oportunidad de ser escuchada con profunda atención, interés y respeto; aceptar su experiencia sin pretender modificarla, sino comprenderla; ofrecerle un espacio en el que pueda descubrirse sin miedo a ser calificada, en el que sienta la confianza de abrirse sin ser forzada a revelar aquello que considera privado; amarla, es reconocer y mostrar que tiene el derecho de elegir su propio camino, aunque no coincida con el tuyo; es permitirle descubrir su verdad interior a su manera; apreciarla sin condiciones, sin juzgarla ni reprobarla, sin pedirle que se amolde a tus ideales, y sin exigirle que actúe de acuerdo con tus expectativas; es valorarla por ser quien es, no lo que tú desearías que fuera; es confiar en su capacidad de aprender de sus errores y de levantarse de sus caídas más fuerte y más madura, y comunicarle tu fe y confianza en su poder como lo que es, un gran Ser.

Tu capacidad de entrega al prójimo refleja la forma de darte a ti mismo… en el círculo del amor debes incluirte siempre; si no es así, es preciso que reparares las grietas. El amor es energía que brota de tu alma; necesidad de expresión del universo a través de sus criaturas. El amor es el gran motor que mueve tu espíritu y te ayuda a transformar lo difícil en fácil; te pone en acción instantáneamente sin medir riesgos ni consecuencias. Te mueve de tal manera que en su nombre serías capaz de entregar tu tesoro más preciado: tu vida misma.

El amor no conoce de comienzos ni de finales, aparece cuando menos lo esperas. Es un sentimiento que no entiende de razones porque no pasa por la mente; no se analiza, sólo se siente; tampoco conoce el egoísmo porque se entrega a través de lo que siente. Amar a alguien más es ser suficientemente humilde como para recibir su ternura y su cariño sin representar el papel de que nada necesitas; es aceptar con gusto lo que te brinda sin exigir que te dé lo que no puede o no desea; es agradecerle a la vida el prodigio de su existencia y sentir en su presencia una auténtica bendición en tu sendero.

Amar a alguien es poder disfrutar cualquier experiencia sabiendo que cada día es una aventura incierta; es vivir cada instante como si fuera el último que puedes compartir, de tal manera que cada reencuentro sea tan intenso y tan profundo como si fuera la primera vez que le tomas de la mano, haciendo que lo cotidiano sea siempre una creación distinta y milagrosa. Amar es atreverte a mostrarte indefenso y sin poses, revelando tu verdad honesta y transparente; es descubrir frente a la otra persona tus propios sentimientos y tus áreas vulnerables; permitirle que conozca quien verdaderamente eres sin adoptar actitudes prefabricadas para causar una impresión favorable; es exponer tus deseos y necesidades sin esperar que se haga responsable de saciarlas; es expresar tus ideas sin pretender convencerle de que son correctas; es disfrutar del privilegio de ser tú mismo sin pedir reconocimiento alguno, y de esta forma, irte encontrando a ti mismo en facetas siempre nuevas y distintas; amar es ser veraz, sin miedo ni vergüenza.

Amar a alguien es ir más allá de su individualidad como persona; es percibirla y valorarla como una muestra de la humanidad entera; es reconocer a través de ella el milagro indescriptible de la naturaleza humana con toda su grandeza y sus limitaciones; amar es apreciar tanto las facetas luminosas y radiantes de la humanidad como sus lados oscuros y sombríos; amar a alguien es amarte a ti mismo y sentirte orgulloso de ser una nota en la sinfonía de este mundo.

Amar es también atreverte a establecer tus propios límites y mantenerte firme; es respetarte a ti mismo y no permitir que la otra persona viole aquello que consideras tus derechos; es tener tanta confianza en ti mismo y en la otra persona, que sin temor a que la relación se perjudique te sientas en libertad de expresar tu enojo sin ofender al ser querido, y puedas manifestar lo que te molesta e incomoda sin intentar herirla o lastimarla. Es reconocer y respetar sus limitaciones y verla con aprecio, sin idealizarla; es compartir y disfrutar de los acuerdos y aceptar los desacuerdos, y si llegara un día en el que, evidentemente los caminos se separaran sin remedio, amar es ser capaz de despedirte en paz y en armonía, de tal manera que ambos se recuerden con gratitud por los tesoros compartidos.

Por último, recuerda: Tú no naciste para abstenerte en la vida; naciste más bien para experimentarla a plenitud. Cuando te conviertas en dueño de lo que está dentro de ti, lo que está afuera ya no tendrá tanta importancia. Todo está en el poder de tu pensamiento, esa es tu mejor herramienta para crear tu entorno circundante. ¡Adelante, mi guerrero! Nada más que no creas que vas a pelear con alguien más o contra el mundo, la verdadera lucha es contigo mismo y con tus anticuados conceptos que tienes de la vida. ¿Entiendes? Te deseo la mejor de las suertes.

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One Response to Capítulo 12

  1. manuel dice:

    este capitulo me dejo atonito , me di cuenta que no se amar ,que manera mas hermosa de describirlo ,agradezco que hayas escrito esto ,me zamarreo entero ,infinitas gracias

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